domingo 3 de agosto de 2008

Soledad


[...] Entonces lo tocó con tanta libertad que él sufrió una desilusión despues del estremecimiento inicial, y experimentó más miedo que placer. Ella le pidió que esa noche fuera a buscarla. Él estubo de acuerdo, por salir del paso, sabiendo que no sería capaz de ir. Pero esa noche, en la cama ardiente, comprendió que tenía que ir a buscarla aunque no fuera capaz. [...]


"Cien años de soledad"
Gabriel García Márquez