sábado 20 de diciembre de 2008
Habitación vacía
Una habitación vacía,
blanca,
sin ventanas,
una silla en el centro,
una puerta,
yo dentro,
los ojos cerrados,
sala blanca,
otra silla enfrente,
otra yo sentada,
enfrentadas,
me miro, me miro,
me saludo, me saludo,
comienza el diálogo.
Tantas cosas de que hablar,
tanto por desentrañar,
no brotan palabras,
a pesar de la campana,
que ha hecho ring,
marcando inicio de conversa
y quizás solo necesitamos mirarnos
aceptarnos,
es extraño verme ahí,
sentada en frente de mi,
por momentos una extraña,
no soy yo.
Esa que no dice,
que no habla,
me lleva la contraria
que no cree,
que no es compasiva,
la altiva odiosa,
la que censura,
la que castiga,
que patalea y maldice,
escupe y desdice,
la que bomita reprocha,
sola y triste,
que me ve extrañada,
esa que soy y piensa,
mírala ahí sentada,
no la reconozco,
esa no soy yo,
cómo la misma?
mírala que buena,
cariñosa y alegre,
que siente,
las gotas en su piel
y se emociona,
que ve,
un rayo de sol
y llora,
que con una caricia
se deshace,
que levita
en la vida amorosa.
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