martes 30 de diciembre de 2008
Océanos idos
Briznas de hierva bajo tallos retorcidos,
musgo enjuto de clorofilas enchido,
tupida tierra húmeda de brillante mica,
sombría sombra de diagonales rayos.
Orientado al norte el muérdago aguarda,
la bruma lo cubre, dónde todo sucumbe
al ronroneo marino de batir en rocas,
a la espuma que elevándose inunda.
Ambiente salobre en vasta marujía,
pulmones henchidos de atlánticos amores,
perdidos tras cañas en playas vacías,
corazón estraviado reviviendo en las olas.
Entre estas orondas rocas graníticas,
te sentía marchar en cada batida,
como agua que en mis manos era ida.
Y en este océano que expandía tu furia,
de cadenas raídas de jaulas oscuras,
eras temporal que toda ilusión arrollaba.
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