martes 30 de diciembre de 2008
Océanos idos
Briznas de hierva bajo tallos retorcidos,
musgo enjuto de clorofilas enchido,
tupida tierra húmeda de brillante mica,
sombría sombra de diagonales rayos.
Orientado al norte el muérdago aguarda,
la bruma lo cubre, dónde todo sucumbe
al ronroneo marino de batir en rocas,
a la espuma que elevándose inunda.
Ambiente salobre en vasta marujía,
pulmones henchidos de atlánticos amores,
perdidos tras cañas en playas vacías,
corazón estraviado reviviendo en las olas.
Entre estas orondas rocas graníticas,
te sentía marchar en cada batida,
como agua que en mis manos era ida.
Y en este océano que expandía tu furia,
de cadenas raídas de jaulas oscuras,
eras temporal que toda ilusión arrollaba.
sábado 20 de diciembre de 2008
(...)
Rabia inmensa,
que te carcome la sangre
hierve y reverbera,
explota y te enquista,
te enferma,
la impotencia del apartado,
la mala ostia del rechazado,
el odio del desplazado,
abrasador sentimiento,
te consume,
pues tus miembros contraídos,
tu letra enjuta y torcida,
tortuosa de tormentos,
gritar quieres, golpear,
arañar, patearlo,
destrozarlo impunemente,
arrasarlo, esmagarlo...
mas te reprimes...
mas te contraes...
y todo te explota dentro,
mietras fumas, y escribes, deseas,
no se acabe el humo que te consume,
ese dulce veneno que te insuflas,
lentamente en el tormento,
y si no puedes,
entre la razón y la desazón,
entre el odio y el amor,
¿cómo puedes quererme?
si no te sabes querer
¿cómo puedes amarme?
si no te sabes amar...
Rayos, truenos y centellas,
explótante los órganos,
me odias, piensas, o quizás sientes,
entre la rabia y la malgama,
tu niña llora angustias,
retorcida jodida hija de puta,
aquello que no entiendes te quema,
eso que no aceptas te jode,
¿cómo puedes dar cariño,
si te doy guerra?
Acaso puedes aplacar ese fuego fátuo,
que en la noche de la vida habla de muerte?
vivir al márgen de ti quisieras,
tranquilidad y paz para tu alma te gustaría,
lágrimas secas, de furias ocultas,
de niñeces irresueltas escapar quieres,
de toda esa locura, de tu cabeza de ti,
que te odias que no quieres,
ese saco a cuestas que arrastras cual maleta,
en tu mudanza eterna,
la clave de estos sin días, tan descarnada,
que te agota el pozo y sella los pasos,
que te das que te quitas,
la alegría de una dicha desdicha,
en el patíbulo de tu vida,
contigo por verdugo,
si un corte limpio acabase con esa angustia,
déjate, tírate, más no puedes, no quieres,
solo el silencio, solo el vacío,
el avismo negro de tus pesares...
...y en el fondo muy fondo...
...una caricia.
Habitación vacía
Una habitación vacía,
blanca,
sin ventanas,
una silla en el centro,
una puerta,
yo dentro,
los ojos cerrados,
sala blanca,
otra silla enfrente,
otra yo sentada,
enfrentadas,
me miro, me miro,
me saludo, me saludo,
comienza el diálogo.
Tantas cosas de que hablar,
tanto por desentrañar,
no brotan palabras,
a pesar de la campana,
que ha hecho ring,
marcando inicio de conversa
y quizás solo necesitamos mirarnos
aceptarnos,
es extraño verme ahí,
sentada en frente de mi,
por momentos una extraña,
no soy yo.
Esa que no dice,
que no habla,
me lleva la contraria
que no cree,
que no es compasiva,
la altiva odiosa,
la que censura,
la que castiga,
que patalea y maldice,
escupe y desdice,
la que bomita reprocha,
sola y triste,
que me ve extrañada,
esa que soy y piensa,
mírala ahí sentada,
no la reconozco,
esa no soy yo,
cómo la misma?
mírala que buena,
cariñosa y alegre,
que siente,
las gotas en su piel
y se emociona,
que ve,
un rayo de sol
y llora,
que con una caricia
se deshace,
que levita
en la vida amorosa.
Marca de agua
Resultó sin ésto, sin lo otro,
amputada la cordura,
a la ansiedad sucumbía,
maldita la hora, gritaba,
en qué me sumí aquí
en este gris agujero.
Salir quiero
trepar, arañar, pujar,
pero escapar por Dios!
lejos de esta balsa de paja,
en la tempestad, árida la ciudad,
arrastrado miembro amputado.
Dátiles, chocolates,
thc y dibujos varios,
cualquier cosa para no pensar,
sin conciencia del vano,
que me asume como yo,
que se consume en mi.
Pensándose atropelladamente,
superposición de haceres,
mesuras de descontentos,
resultados de qué?
aquello que no veo
que no quiero ver
la misma marca de agua
esa que habla de mi
martes 9 de diciembre de 2008
Resurgir
Escondida tras un susurro
te observaba atraversar los muros,
muros que eran castillos.
Casi sin darte cuenta
desmoronando almenas te elevabas,
un resurgir entre brumas
de los recientes escombros del pasado,
y te crecias entre cenizas
que a tu caminar desvanecian
arrastradas por un viento gelido
a la vez que limpio (devenia),
y avanzabas a veces vuelto
otras (frenando), ora recto como la vara
ora encurvado,
avanzando, resurgiendo, creciendo.
Imponente tu figura entre las brumas
de cenizas recientes de fuegos pasados.
Para M
Para M
domingo 7 de diciembre de 2008
La Sibila
Entre oscuras nebulosas de cadmio vivo,
la luz de una sombra oscura
subía entre gruesos troncos azules,
venía a morir en la cima
allí dónde moraba la sibila.
Esperaba cada noche entre hojas grises
que su haz le iluminase el rostro,
en sus manos la mantenía latente,
mientras, abajo el ritmo era otro,
sucumbían las dulces hojas
en caída libre surcando eses,
allá un vacío deconocido que moría,
día tras día entre acumulaciones ocres.
¿Qué diría el llanto si la escuchase?
su hilo de voz elevarse a ciegas,
a la vez que acariciaba su piel desnuda
con sus dedos revivía y en su mano moría,
noche tras noche se deshacía, se rehacía,
desvanecía en ordas de rojos conotados.
Entre oscuras nebulosas de cadmio vivo,
la luz de una sombra oscura
subía entre gruesos troncos azules,
venía a morir en la cima
allí dónde moraba la sibila.
