
Estoy durmiendo en la casa de mi madre en Galicia, aunque no es su casa, es como un Almacén grande, oscuro, o el bajo de una casa antigua y sucia, el espacio es rectángular, la cama está situada en la pared frontal, enfrente de la puerta de entrada, una puerta de madera vieja y raída. En el sueño estoy soñando, durmiendo, sueño una pesadilla dentro del sueño que tengo aquí en Barcelona, en esta mi habitación en el estudio. En el primer sueño estoy en el almacén oscuro, soñadon que no soy capaz de despertarme, ellos están ahí (amenaza recurrente, que aparece siempre en la peor de mis pesadillas), está oscuro y las sábanas se pegan a mi cara, a mi cuerpo, siento esa presencia, angustiosa, inmóvil que me inmoviliza, esa cosa (masa informe de gente, espíritu malicioso o energía aplastante) que no veo y no sé como es no me deja mover, me atrapa dentro del sueño, a duras penas intento encener la luz, con mi brazo casi inmóvil logro tocar el interruptor, pero la luz no se enciende, no funciona. Pienso en M también en el sueño que sueño y lo hecho de menos, sé que tengo que estar sola (por imposición?, para siempre sin M?, no lo se...). Pienso que tengo que rezar, consigo empezar con mucha dificultad, pues mi boca no se mueve, para aullentar mis miedos, "un padre nuestro" y "un ave maría", alternativamente en loop, mientras lucho con mis sábanas para despegárlas de mi cuerpo y mi cara, las palasbas no salen de mi boca y me cuesta mover mis miembros, atrapada dentro de mi, casi inmóvil, mientras la amenaza sigue a mi alrededor, lo cubre todo, rezar parece que lo debilita, o me da a mi más fuerza, y consigo quitarme las sábanas lenta y trabajosamente de la cara, todo está negro, me da miedo. Sigo rezando sin parar, y en la oscuridad comienzan a dibujarse unas caras, son niños que están en la sala, veo la estancia grande pero en penumbra, hay bastantes, están ahí, sentados de rodillas, inmóviles, quince niños con caras vacías, ¿están muertos?, consigo levantarme a duras penas y voy a comprar filtros para fumar a un hombre que vende tabaco dentro de la misma sala, también con cara vacía y hueca, pero me doy cuenta que justo la noche anterior me había dicho a mi misma que dejaría de fumar, así que me voy sin los filtros y no le digo nada. Voy hacia los niños, sigo rezando, pienso que tengo que ir a junto de mi madre, para estar segura, ella está arriba, lo sé. Salir de aquí, pero no se que hacer con los niños, no se si me van a dejar salir o soy responsable de ellos, quizás vendrán conmigo, no lo se. Me acerco a uno mientras rezo, me mira con cara vacía, triste, con la mirada perdida, ven algo que yo no veo, están en un lugar-espacio mental que no es el mío, son parte de la fuerza, o están atrapados en ella, pero están allí por mi, me entran ganas de pegarle a ver si desaparece, pero me contengo y no lo hago, sigo rezando a ver si desaparece, con mas fuerza, pero no sucede nada, entonces entiendo que tengo que llevármelos de allí, irme yo seguro significaría que me siguiesen, quizás buscarles un hogar, unas madres. Les digo que me sigan a una sala contigua, grande, y justo cuándo voy a entrar cambio de opinión y les pido que me sigan a la sala que acabábamos de dejar, pero en la segunda sala, por una puerta al fondo, comienzan a entrar unas figuras blancas volando, femeninas, son ángeles creo, me ilumino y pienso que son mi salvación, que vienen a llevarse a los niños, pero no estarán mucho tiempo, tengo que darme prisa, los apremio casi desesperada para que vayan hacia los ángeles, algunos entran en la segunda sala, pero yo no veo lo que ocurre cuándo se encuentran angel-niño, porque estoy detrás de ellos que están agolpados en la salida de la primera sala, mirando curiosos pero indifierentes a los ángeles que siguen entrando. Un niño sale del grupo y va a enseñarle a otro, que está cerca de dónde estoy yo, una especie de juguete-engranje antiguo, del tamaño de la palma de la mano, me acerco y le pregunto desesperada si se va a ir con los ángeles, si se lo van a llevar, ¿qué le han dicho?, el niño está absorto en el juguete como si no me entendiese, siento angustia al pensar que los niños no se vayan y se queden conmigo, no sabría que hacer...
Me despierto de verdad en el sueño, y me despierto de verdad en esta habitación en el estudio de Barcelona, con mucho calor, las sábanas sobre la cara, la boca abierta y la garganta seca, como si no puidiese respirar. Enciendo la luz (por fin), veo el reloj, son las 6.35 de la mañana, agarro esta libreta, y me pongo a escribir el sueño dentro del sueño. Recuerdo a M durmiendo solo, me siento sola, y con miedo a dormirme, a verme sola y que vuelva el sueño-pesadilla recurrente, la energía. Pienso en el viaje de estos días, en la conversación con I y B sobre los sueños, la importancia de soñar, los subrrealistas, un artículo que leí en el avión volviendo de Galicia que hablaba de lo indispensable que es el sueño para solucionar los problemas que no resolvemos en la vigilia, pues las neuronas necesitan de la entrevela para realizar tipos de conexiones que mientras estamos despiertos no realizan, sobre la creatividad, los subrrelistas lo usaban para crear, los grantes inventos que se descubrieron en sueños.
Algo va a pasar, sensación de angustia, quizás por que lo sé.
Voy a dormir.

1 comentarios:
Te entiendo perfectamente. Aprende a usarlos como se usa un comentario de texto para entender un poema (esto lo sabía Lacan) y sonreirás al comprender qu el yo es sólo un collar de palabras. Y pensar que nunca he soñado con Salamanca ni Galicia, siempre la vieja casa materna,siempre.
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